
Según lo descripto por el Dr. Hamer en la Nueva Medicina Germánica, la enfermedad se desarrolla en dos fases biológicas, siempre que exista una resolución del conflicto. Estas fases son:
– Fase de estrés (simpaticotonía)
– Fase de reparación (parasimpaticotonía o vagotonía)
El estado previo y posterior a estas fases se denomina normotonía, que representa el equilibrio natural del organismo.
Es importante considerar que, en algunos casos, el conflicto puede activarse y desactivarse repetidamente, haciendo que la persona oscile entre ambas fases.
Fase de estrés (simpaticotonía)
Esta fase se inicia con un bioshock, es decir, un impacto que afecta al individuo cuando cumple con cuatro características:
– Es dramático
– Es inesperado
– Se vive en soledad (sin poder expresar lo que realmente se siente)
– No tiene una solución aparente para el individuo.
Ante este evento, el cerebro activa una respuesta biológica de adaptación, preparando al organismo para la lucha o la huida.
En esta etapa pueden generarse distintas respuestas en el cuerpo, dependiendo del tipo de conflicto:
– Proliferación celular (ej. formación de tumores)
– Pérdida de tejido (ej. úlceras)
– Alteración funcional de un órgano (activación o desactivación de funciones, como por ejemplo la producción de insulina o de alguna hormona).
A nivel fisiológico, el organismo entra en un estado de activación constante:
– Estrés sostenido
– Insomnio
– Disminución del apetito
– Pérdida de peso
– Sudoración
– Ritmo cardíaco acelerado
– Extremidades frías
Esta fase impacta en tres niveles:
– Psique: preocupación constante y carga emocional elevada
– Cerebro: aparición de un foco activo en el área correspondiente
– Órgano: manifestación física según el tipo de conflicto
En algunos casos, esta fase puede pasar desapercibida a nivel consciente y evidenciarse recién en la etapa siguiente, cuando aparecen los síntomas.
Fase de reparación (parasimpaticotonía / vagotonía)
Esta fase comienza únicamente cuando el conflicto ha sido resuelto. La resolución se produce cuando la percepción inconsciente encuentra una respuesta que satisface la necesidad biológica asociada al conflicto. A partir de ese momento, el organismo inicia un proceso de reparación y recuperación.
En esta etapa:
– Se detienen los procesos iniciados en la fase anterior
– Se activan mecanismos de regeneración de tejidos
– Puede intervenir la acción de microorganismos (bacterias, virus, hongos) en procesos de reparación
Las manifestaciones fisiológicas cambian hacia un estado de recuperación:
– Cansancio y necesidad de descanso
– Aumento del apetito
– Aumento de la temperatura corporal (fiebre)
– Disminución de la presión arterial
– Ritmo cardíaco normal
– Inflamación y dolor (parte del proceso reparativo)
Dentro de esta fase puede presentarse un momento particular llamado epicrisis, donde el organismo revive brevemente y de forma intensa el estrés inicial. Su duración e intensidad dependen del tipo de conflicto.
Al igual que en la fase anterior, el proceso impacta en tres niveles:
– Psique: sensación de alivio y liberación emocional
– Cerebro: presencia de edemas que luego disminuyen
– Órgano: reparación acompañada también por procesos inflamatorios
El sentido de los síntomas
Los síntomas deben entenderse como parte de un proceso biológico de reparación. Aunque puedan resultar molestos o incluso intensos, no representan un error del organismo, sino un intento de restablecer el equilibrio. Interrumpir este proceso sin comprender su función puede prolongar la recuperación y retrasar la sanación que se desea.
Formas de resolución del conflicto
Un bioshock puede resolverse de diferentes maneras:
– Acción directa del individuo: asumir responsabilidad y encontrar una solución concreta
– Factores externos: cambios en el entorno, la intervención de terceros o la decisión de alejarse
– Pérdida de vigencia del conflicto: con el paso del tiempo o por reemplazo de otro conflicto
– Cambio de percepción: reinterpretar la experiencia (de forma amorosa, buscando la enseñanza)
Este último punto es clave, ya que es donde reside la mayor capacidad de transformación. A través de herramientas como la biodesprogramación y el conocimiento que nos proporciona, es posible modificar la percepción y generar un cambio profundo en la experiencia del individuo.
