Para comenzar, deberíamos definir que es la comunicación: La palabra deriva del latín ‘communicatĭo’ que significa compartir, participar en algo o poner en común. Es un proceso que consiste en la transmisión e intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor. En este proceso participan diferentes elementos, como lo es el lenguaje empleado, el canal de comunicación que será el medio que se utiliza, el contexto o circunstancias donde se desarrolla, el ruido o perturbaciones en la recepción del mensaje original y la retroalimentación que supone la respuesta de un mensaje anterior. Todo con el fin de que el mensaje emitido llegue de forma completa y se interprete de forma fiel por el receptor.
Ya definido el concepto, veamos por qué considerar la comunicación como una herramienta de sanación: Según la Ley de Hierro del Cáncer (ver Las 5 leyes Biológicas de la Nueva Medicina Germánica), dice que no hay enfermedad sin un Bioshock, entendiendo por bioshock a un evento que debe cumplir cuatro características fundamentales: Inesperado, dramático, vivido en soledad (o compartido sin ser comprendido) y sin solución aparente para el individuo, lo que activará un programa biológico de supervivencia, afectando la psique, el cerebro y el órgano relacionado, resultando en comportamientos o síntomas que interfieren en la salud del individuo.
Queda claro que para que exista un bioshock debe cumplir las cuatro características, sino no habría conflicto biológico y tampoco síntomas. Y es aquí dónde aplica la comunicación para sanar, ya que el si el bioshock es vivido en soledad o no se es comprendido al momento de expresarlo, es porque indudablemente no ha existido o ha fallado el acto de comunicar.
Obviamente la comunicación es algo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida, que sin dudas tiene que ver con nuestra perspectiva, que como ya sabemos está condicionada absolutamente por nuestra información interior, que es la que recibimos en el ADN (Información heredada), más toda la que vamos aprendiendo a lo largo de la propia vida, por eso la forma de comunicarnos estará ligada al tipo de comunicación que aprendimos en los primeros años de vida y que en la mayoría de los casos se corresponde exclusivamente al clan familiar. Es probable que si en el seno familiar no existía una comunicación que tuviera todos los elementos necesarios para la transmisión y compresión efectiva del mensaje, ya sea de padres a hijos y de hijos a padres, las deficiencias comunicacionales que allí se sufrieron se trasladen a la forma de comunicar que utilizará el individuo en su vida.
Tal vez se aprendió que no estaba permitido hablar cuando hablaban los mayores, o que cuando lo hacías, lo que expresabas no era tenido en cuenta, se ejercía violencia si te atrevías a manifestar alguna idea, te hacían pasar vergüenza al decir algo, o que simplemente no tenías lugar y el permiso para hablar, que no sabías ni tenías la confianza para expresar lo que sentías, una infinidad de posibilidades donde no se le daba valor a lo que expresabas, porque así como vos aprendiste de tus padres, ellos lo hicieron de los suyos, no nos olvidemos que heredamos todo, por eso es importante hacer conscientes este mecanismo, para romper con el ciclo y poder cambiar aquello que ya no nos beneficie.
En el artículo «Ciclos de repetición» se explicó que todo lo que se intente ocultar (no expresar) y haya quedado sin resolver, el cerebro inconsciente lo va a mostrar de forma cíclica, expresándolo en vivencias repetidas o enfermedades, en la vida del individuo o en la de sus descendientes, algo que corresponde con el pasaje de información propio de la evolución y que como sabemos es algo que está fuera de nuestro control, por eso no existen culpables, sino victimas de este mecanismo.
Por eso, en algún momento de tu vida, por no saber o no poder comunicar, porque así lo aprendiste, un conflicto (o varios) quedó sin resolver, incluso algo que pasó en tu infancia, hoy en día puede estar guardado en tu interior y seguir lastimándote; conflictos que se van acumulando, afectando tu presente y enfermando tu cuerpo. Tal vez no expresaste eso que sentías por miedo, por ignorancia, por las consecuencias que podía tener en tu familia, pero sin dudas en ese momento te olvidaste de ti mismo/a, perdiendo la coherencia emocional, dejando de lado lo que sentías por el bienestar de los demás, que te lastimó y que aún hoy puede estar lastimándote, pero que al expresar traerá salud emocional y física.
Por eso la buena noticia es que podes sanar todo lo que en su momento se tuvo que callar, que tal vez sigas sin saber cómo, cuándo o con quién expresarlo, pero si te tocó vivir lo que viviste, también están las energías para solucionarlo y que al exteriorizarlo la carga se va liberar, rompiendo con una de las características del bioshock, deshaciendo el conflicto y evitando así las vivencias repetidas que luego se traducirán en las mismas enfermedades. Incluso si aún no sentís la confianza suficiente para expresar todo aquello que tuviste que callar, podes encontrar ayuda profesional que te acompañe a hacerlo.
Hablá, expresá, decí lo que sentís! Incluso si ha pasado mucho tiempo del conflicto, sanar tu estado emocional es muy importante para tu salud integral, no es útil que sigas cargando con cosas que te lastiman e incluso tu sanación, liberará a las generaciones siguientes de las repetir la historia de tu árbol familiar.
Desde la Biodesprogramación acompañamos a tomar consciencia de los mecanismos biológicos de los que somos parte y modificar todo aquello que haga falta y desees. Cualquier duda o consulta al respecto, podes ponerte en contacto conmigo y en una sesión de Biodesprogramación, trabajar juntos en pos de tu sanación.
